lunes, 30 de agosto de 2010

R. C. Deportivo de La Coruña 0 - Real Zaragoza 0. En busca del gol perdido

Riazor, cinco de la tarde. El olfato de los aficionados reclamaba ya el olor a hierba húmeda y recien cortada. Pitido inicial y la Liga 2010-2011 echa a rodar para nuestro Real Zaragoza entre el excepticismo y la ilusión inherente de todo buen zaragocista que siempre cree que algo bueno puede ocurrir.

El once inicial era el esperado en el que, fichajes al margen, aparecía la novedad del doble pivote Ponzio-Gabi, los dos realizaron un trabajo de presión fantástico que se vió realzado con las llegadas a la frontal del madrileño. Sin embargo, ni el uno ni el otro son grandes creadores, finos estilistas en el pase, pero no es necesario cuando en las bandas tienes fútbol, y este equipo tiene mucho fútbol en la derecha con Jorge López y en la zurda de Nico Bertolo. El riojano anda un poco al ralentí pero lo que destilan sus botas es la esencia más pura del balompié. Tan pura como la que acompaña al bueno de Nico. Argentino y zurdo, no hay más que decir, o sí: incisivo, revoltoso, gambetero, canchero e intenso, el complemento perfecto para Ivan Obradovic que parece haber vuelto para quedarse. Bienvenido sea.

Menos brilló la línea de defensa, seguramente por falta de demanda de sus servicios, ya que el Deportivo de la Coruña tampoco tuvo mucha intención de molestar, excepto en la salida de alguna falta en el primer tiempo y un par de galopadas solitarias en el segundo. Ni Jarosik, ni Contini sudaron demasiado ayer, y aunque el italiano anda más relajado de lo que nos había acostumbrado, Jiri Jarosik sigue demostrando la clase que atesora sacando el balón desde atrás. Carlos Diogo, por su parte, cumplió en la banda derecha. No tuvo muchas complicaciones Leo Franco y completó su primer partido oficial con los blanquillos de forma notable.

Y si pocos destellos tuvo la defensa, a la delantera se le había apagado el candil directamente. Ander Herrera anduvo pululando entre centro de campo y Marco Pérez, aun así tuvo la primera buena ocasión rematando desde fuera del área. Mientras, el colombiano aclaraba sus ideas en punta. La primera que debe aclarar es en qué portería debe rematar, es imperdonable que un delantero no sea capaz de empujar un balón a las redes estando a un metro de la línea, pero ya es inexplicable que ese balón ni siquiera vaya a puerta y salga despejado hacía el interior del campo. Pero él lo sabe, es consciente y su cara lo denotaba cuando fue cambiado por Braulio. El Real Zaragoza necesita un "9" y tiene menos de 48 horas para conseguirlo.

Todo esto y algún detallito de Ángel Lafita, fue en la segunda parte, porque la primera fue una especie de calentamiento, de prólogo futbolístico a la realidad, a esa realidad que nos gusta, nos agrada, una realidad solidaria, seria y explosiva, una realidad carente de gol. En resumen, una realidad esperanzadora.

Ahora tenemos una semana de descaso en la que recomendamos doble sesión a Marco Pérez y un poco de ginseng a Jorge López. Por lo demás, continúen, que la línea de trabajo no debe de ser mala cuando esta humilde crónica no ha necesitado mencionar al señor entrenador. Enhorabuena. Nos vemos en 15 días.


Ficha del partido:

Deportivo: Manu; Manuel Pablo, Lopo, Colotto, Morel; Juan Rodríguez, Antonio Tomás; Urreta, Míchel (Valerón; min.42), Guardado (Saúl; min.77); y Adrián (Riki; min.63).

Zaragoza: Leo Franco; Diogo, Jarosik, Contini, Obradovic; Gabi, Ponzio; Jorge López (Lafita; min.72), Ander, Bertolo (Edmilson; min.92); y Marco Pérez (Braulio; min.81).

Árbitro: José Antonio Teixeira Vitienes, del colegio cántabro. Mostró amarilla a Ander (min.83), por parte del Zaragoza.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la primera jornada del campeonato de Liga, disputado en el estadio de Riazor ante unos 15.000 aficionados.

domingo, 29 de agosto de 2010

La crónica musical: buenas vibraciones

Volvemos de nuevo a la crónica musical mientras terminamos la crónica de verdad, que, además de aquí, podréis leer también en Pasión Zaragocista.

Hoy hemos jugado el primer partido de la temporada en Riazor y hemos empatado a 0. Aun así, yo creo que se han transmitido buenas vibraciones, como nos decían los Beach Boys.

lunes, 12 de julio de 2010

Ahora resulta que el cielo es rojo...



Toda la vida viéndolo en azul y blanco, tan lejos, tan inalcanzable, y resulta que es que tenía el color del crepúsculo, del plenilunio de verano... rojo.

ENHORABUENA CAMPEONES. Gracias por hacernos felices...



*foto de Cadenaser.com

jueves, 8 de julio de 2010

Dos ex-zaragocistas cerca de la gloria (y un maño adoptado)


España finalista de un Mundial de Fútbol. Ese titular suena a ciencia-ficción. Imposible. Irreal. Algo no va ahí. España es la que siempre pierde, la que en cuartos vuelve a casa, la que de niños ganan todo y de mayores nada...


Y sin embargo, hoy leo los periódicos, oigo los noticieros de la radio y descubro que lo de ayer no fue un sueño, que el gol de Carles Puyol, un chico de Lérida -o Lleida-, ocurrió, sucedió, que los maravillosos pases de Xavi -éste es de Tarrasa, o Terrasa- sí se dibujaron en la fría noche Sudafricana. Fueron verdad los disparos de Xabi Alonso -de Tolosa mismo- y los regates de Pedrito, perdón, Don Pedro -de Tenerife-, que Iker Casillas -de Móstoles- sí estuvo allí. Todos estuvimos ayer allí, con nuestros chicos, con los que conocemos y han crecido en nuestro lugares comunes. Entre todos vencieron a la que siempre gana en ese deporte que inventaron los ingleses, qué poquito miedo daba anoche Alemania -¡Viva el pulpo!-.

Especial arraigo y sentimiento en este camino a la gloria tengo por Gerard Piqué y David Villa, de Barcelona y Tuilla respectivamente. Los he visto crecer, hacerse mayores, saltar al cesped de la Romareda casi con el bocadillo de Nocilla todavía en la mano, con la cara manchada de los charcos de la calle. Son nuestro pequeño orgullo en toda esta historia. La ilusión me hacía soñar este año con un España-Argentina, y juntar tanta calidad como fuimos capaz de disfrutar en el Municipal: David Villa, Piqué y Diego Milito. Pero la soberbia y la ignorancia son malos compañeros en la vida y a Diego Armando Maradona se le desequilibran habitualmente en la balanza. Así que me quedé sólo con media sonrisa.

Para convertirla en carcajada de felicidad tengo batallando a un chavalín nacido en Salamanca pero criado a la verita del Ebro, Álvaro Arbeloa. Yo creo que lo conseguirá.

Me hacen feliz. Orgullo, satisfacción y un poquito de nostalgia por lo que se fue. No lo puedo evitar.

Suerte "maños", el próximo domingo a las 20'30 os toca abrir las puertas de cielo a patadas.

*Foto de as.com

miércoles, 19 de mayo de 2010

La Crónica Musical: la revolución de los limones

Acabó la liga, POR FIN! Y el Zaragoza jugó su último partido de la temporada ante el Villarreal.

Pero un "suceso" eclipsó, para alguno de nosotros, el fin de semana futbolístico. Y es el tema Paco González del que se ha hablado ya largo y tendido y del que esperamos una pronta solución.

Pues nada, le mandamos un bratzzo a Paco González y unos cuantos limones, además de dedicarle la última crónica musical de la temporada.

ÁNIMO PACO!

domingo, 16 de mayo de 2010

Real Zaragoza 3 - Villarreal 3. Emociones intranscendentes

Última tarde en la Romareda. Despedidas, despecho, goles, sonrisas, lágrimas y ni el cierzo del Moncayo faltó anoche. Noventa minutos de sentimientos encontrados que empezaron y terminaron ahí, entre el agradecimiento a los muchachos que desde septiembre del año pasado se han levantado una y otra vez después de cada tropiezo, luchando hasta el final por nuestro escudo, y el rechazo a unos gestores ineptos, inexpertos o incapaces que son como esa asignatura maldita del estudiante que al llegar el verano quema sus apuntes para purificar su espíritu y olvidar.

El único que se jugaba algo era el Villarreal, pero a juzgar por el primer tiempo parecían resignados a no lograr su objetivo. Sin embargo, lejos de abogar a los deméritos de los castellonenses, hay que alabar el maravilloso fútbol que desarrolló el Real Zaragoza. Gabi y Edmilson se hicieron dueños del centro del campo y repartieron juego a una y otra banda donde se desdoblaban Obradovic y Pulido, mientras que Colunga encontraba siempre la espalda de la defensa. ¿Por qué no disfrutamos de esto siempre? la respuesta es Senna, un centrocampista con oficio, internacional por España y que plantado delante de la línea de cuatro villarrealense, desarmó al equipo de Gay en la segunda mitad. También Rubén Gracia "Cani", que atesora la experiencia que le falta a nuestro Ander Herrera, junto con Ibagaza consiguieron abrir huecos entre la defensa y el mediocampo maño, que poco a poco fue perdiendo el dibujo y la posición. En resumen, necesitamos algo más que solvencia para brillar y sobre todo no sufrir en las profundidades de la BBVA.

El encuentro se puso muy pronto interesante para el Real Zaragoza y la afición -poca- que asistió a la Romareda. Un lanzamiento de falta de Eliseu en el minuto cuatro, abrió la lata que acabaría sirviendo Adrián Colunga en el 29. Mano a mano con Diego López del máximo goleador zaragocista, el "Robinson" que nos ha hecho olvidar al "Chupete" Suazo. ¿Qué habría pasado si el asturiano hubiese jugado más?, ¿seguro que sólo es un jugador de últimos minutos?. Antes del descanso, Pulido celebró su regreso al once titular con el tercer gol de la tarde. No se podía pedir nada más y nos creímos lo de que fueron felices y comieron perdices.

Pero los cuentos en Zaragoza, con un balón por medio, suelen tener finales inesperados, habitúan a sostenerse sobre el hilo de la incertidumbre. Fieles candidatos siempre a un guión de José Luis Cuerda. Y antes del descanso los aficionados ya contemplábamos la duda razonable, cuando Cazorla hizo el primero de los amarillos. En la dura competencia que tuvieron las defensa de ambos equipos por ver cuál era la peor, Roberto y Diego López tuvieron la opción de lucirse, pero esta vez la intranscendencia alcanzaba sólo a Roberto Jiménez, Diego López debía presentar sus candidatura para viajar a Sudáfrica -respetable opinión del Sr. Del Bosque aparte, en este concurso tienen más méritos Valdés, Casillas, De Gea o Reina que López-.

Entre tanto, llegó el segundo de Cazorlita. Resignación. Por suerte, para evitar el aburrimiento y la dejadez de la grada siempre habrá un entrañable clown que anime el circo. Estrada Fernández. Un penalti, dos agresiones, y dos fuera de juego. Sigan jugando, sigan. El espectáculo debe continuar y el Villarreal todavía podía empatar. Rossi, en el 82, dicho y hecho.

A pesar del esfuerzo, el "Submarino" se quedó sin Europa League. Es lo malo de no depender de uno mismo, se llama frustración, la misma que encerraba ese "Nosotros te queremos, Roberto quédate", las alabanzas a Colunga o las que hubiese tenido Matteo Contini de no haberse equivocado hace una semana. Pero como dice la canción, unos entran y otros van saliendo. Siempre es igual, siempre la misma desolación del abandono cuando ves alejarse a tus jugadores. Identificación y nostalgia reprimidas para que no duela cada adiós. Se marcharán muchos y llegarán algunos. Se abre la lonja.

Muerta la 2009-2010, damos la bienvenida a la 2010-2011. ¡Viva la Liga! Bienvenidos a otra sesión del baile de ilusiones.

Ficha del partido:

R. Zaragoza: Roberto; Pulido, Goni, Jarosik, Obradovic; Gabi, Edmilson; Eliseu (Abel Aguilar, min.77), Ander Herrera, Jorge López; y Colunga.

Villarreal: Diego López; Angel, Gonzalo, Godín, Capdevila; Cazorla, Bruno (Fuster, min.83), Ibagaza (Senna, min.46), Cani (Escudero, min.77); Rossi y Nilmar.

Goles: 1-0. min.4. Eliseu; 2-0. min.29. Colunga; 3-0. min.35. Pulido; 3-1. min.40. Cazorla; 3-2. min.55. Cazorla; 3-3. min.76. Rossi.

Árbitro: Estrada Fernández, del Comité Catalán. Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Ander Herrera, Colunga y Gabi y a los visitantes Ibagaza y Ángel.

Incidencias: partido correspondiente a la última jornada de liga disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 22.000 espectadores.

martes, 11 de mayo de 2010

15 años de nostalgia


1995 fue el año en que toda una generación descubrió el fútbol en Zaragoza. Esa generación que era todavía demasiado joven para disfrutar el gol de Rubén Sosa en el Vicente Calderón y que lo poco que sabían de lo que había más allá de los Pirineos era una moneda de quinientas pesetas que impactó contra la cabeza de un linier, en aquella eliminatoria perdida contra el Borussia de Dormunt. Los que llenábamos de domingo en domingo las esquinas del Fondo Sur de La Romareda y que ya llevábamos dos años dibujando el camino a la gloria, entre un 6-3, Mestalla, Urío Velázquez, Alejo y el penalti de Higuera que llenó un 21 abril la Plaza del Pilar. Ese día, todos aprendimos que el aforo aproximado del salón de la ciudad es de unas 200.000 personas.

El 10 de mayo, Zaragoza era blanquiazul. La pizarra del colegio lució durante todo el día un "AUPA ZARAGOZA", así, en mayúsculas. Todos éramos del Zaragoza. Conocíamos cada estrofa del himno, repetíamos de carrerilla aquella alineación que recordábamos mejor que las capitales de Europa -Cedrún, Belsué, Cáceres, Aguado, Solana, Aragón, Poyet, Nayim/Gay, Pardeza, Higuera, Esnaider-. Se escondieron las camisetas blancas y blaugranas. Sólo existía un león rampante sobre fondo rojo, una corona, un orgullo, y el azul y blanco de nuestros sueños. Cuando llegó la noche y el partido, las calles se vaciaron para explotar en una inmensa fiesta 120 minutos después. Era nuestra, la Recopa era nuestra. Los "Zaramágicos" habían hecho campeón a nuestro equipo, el Real Zaragoza era dueño de ese trofeo que jamás albergarán las vitrinas del Santiago Bernabeu.

De aquella generación, algunos, al poco tiempo, volvieron a sacar sus antiguas zamarras del cajón. Otros, los menos, nos quedamos haciendo guardia en las gradas del viejo estadio, esperando volver a rozar con los dedos aquel maravilloso momento. Sentados y afónicos, lloramos la muerte de Don Alfonso Solans Serrano, vimos disolverse a nuestro particular héroe de Miralbueno y rezamos para que entrase el gol de Poyet en Las Gaunas. Sufrimos viendo marcharse poco a poco a la "Quinta de París". Asistimos incrédulos a una temporada en la que, de la mano de Txetxu Rojo, pudimos lograr una Liga. Aguantamos que nos negasen el honor de jugar la Champions League y ese mismo año nos despertamos de una mala siesta en Cracovia. Ondeamos las banderas al viento en Sevilla y nos llenamos de amargura en Villarreal. Nos abrasamos al sol de la Segunda División y nos resbalaron por las mejillas lágrimas de alegría en la cima de Montjuic. Cuando más lo merecíamos nos quedamos sin la séptima. Luego creímos merecer mucho más y caímos desde el peldaño más alto de la escalera, de espaldas sobre el césped mojado de Mallorca. Nos limpiamos el barro de las rodillas y volvimos.

Hoy, ahogados en dudas identitarias y existencialistas, nos encontramos entre las manos con el peso de la nostalgia fraguada a lo largo de estos quince años. Una cadena que nos lastra en el pulular por la celda de nuestra dulce condena. La nostalgia es un elemento peligroso en la historia, necesario para el arraigo pero proclive a oler demasiado a naftalina. En los últimos años de idas y venidas, de bandazos mal direccionados y curvas sobre barrancos escarpados, la nostalgia ha sido un rincón para el alivio, la tirita para nuestras heridas. Sin embargo, las heridas bien cuidadas terminan por cicatrizar y hay que airearlas para que sanen, prescindir de las tiritas, luego, una vez olvidados los golpes es imprescindible preparase para nuevas peleas, distintas, otras. Nadie nos prometió que el camino fuese fácil el día que pagamos nuestro primer abono, pero no podemos pararnos en la encrucijada a pensar en lo ya caminado, deberíamos, tal vez, esforzarnos en elegir la dirección adecuada y seguir. Decidir si fuimos o somos. Apagar de una vez la radio para que deje de sonar Ana Belén quemando París, que Loquillo no nos repita más que alguna vez fuimos los mejores. Puede ser que debiésemos soltar el ancla de la nostalgia. Puede ser.

Mientras tanto, aquí seguimos, seguiremos, cada día, cada hora, en cada partido a tu lado. Una generación perdida en la eterna parábola que dibujo el cielo en aquel maldito mayo de París.

jueves, 6 de mayo de 2010

La crónica musical: con el viento a favor

Qué frío pasamos ayer... y qué nervios. Finalmente, todo acabó como queríamos, con una victoria que nos deja a puntito de la salvación. Con el viento a favor... como el que hacía ayer y el que nos canta Bunbury.

La Boba de Nico v2.0 - Octubre de 2007 © Srs. Ló-Sánchez