martes, 23 de noviembre de 2010

Getafe 1 - Real Zaragoza 1. El nuevo Real Zaragoza de siempre.

¿Cómo contar el partido de ayer sin hablar del colegiado?. Vamos a intentarlo.

Empezaba la era Aguirre en el Coliseo Alfonso Pérez. A pesar los pocos días de entrenamiento, los cambios tácticos y de jugadores ya eran palpables en el cuadro zaragocista. Lo que no cambió fue lo de siempre, es decir, la falta de efectividad y el desconcierto defensivo.

Leo Franco volvía a la portería, posiblemente el único puesto que no preocupa al zaragocismo, y cumplió, sobre todo en la segunda parte con el monólogo del Getafe liderado por Adrián Colunga que se apiadó en más de una ocasión de su ex equipo. Por delante del argentino, línea de cuatro para Ponzio, que recuperaba su lateral derecho, Jarosik y Contini en el centro y Obradovic en la izquierda. El armado defensivo lo completaba Edmilson en el pivote, entre la defensa y la segunda trazada de cuatro jugadores que trataron de suministrar balones a Sinama Pongolle. Un detalle: en la primera parte, todas -casi todas, para no mentir- las opciones de ataque en las que intervino el delantero francés fueron anuladas por posición de fuera de juego.

La propuesta de juego del Real Zaragoza ante el conjunto getafista, necesitado de dar una victoria a su público, fue la de renunciar al balón -quizás demasiado- y buscar el contragolpe rápido por medio de Lafita, Gabi, Bertolo o Jorge López. Y precisamente fueron Lafita, Gabi y Bertolo los que se inventaron la jugada del gol maño. Un balón rechazado tras un corner que sacaba el Getafe, cayó en los pies de Ángel Lafita que lo bombeó hacia la banda izquierda donde el coraje de Gabi pudo más que el rapto de valentía de Codina. Gabi se llevó el balón en la disputa con el portero que se encontró indefenso tan lejos de sus dominios. Bertolo recogió el testigo y cruzó el balón desde el medio campo getafista para marcar a puerta vacía. Gol. La primera vez en la temporada en que el Real Zaragoza se iba al descanso con ventaja en el marcador.

Las sorpresas de Javier Aguirre serían necesariamente pocas, tres días de entrenamientos no dan para más, pero no por cantidad perdieron calidad. Con la boca abierta nos dejó a todos cuando tras la lesión de Obradovic en el minuto veintidós, el "jabalí" Paredes se volvía vestir de corto. Marcelino García Toral y José Aurelio Gay opinaban que no servía para este equipo, bien, estamos de acuerdo en que no es Roberto Carlos, pero ayer, después de casi un año sin jugar ni un solo minuto, salió, jugó y cumplió cerrando su banda de la mejor manera que pudo y supo. Bienvenido Javi.

A la vuelta de los vestuarios, el Getafe quería y necesitaba los tres puntos y se volcó en su busca. Boateng en el centro del campo, Manu del Moral y Colunga en punta convirtieron el área zaragocista en un lugar sitiado. El penalti señalado en el minuto cuarenta y seis les espoleó, a la vez que ponía la igualdad en el marcador.

Desde la expulsión de Leo Ponzio en el sesenta y seis hasta el final, el partido estuvo roto, con el Getafe volcado en la portería de Leo Franco y con el Real Zaragoza tratando de aprovechar la salida de balones largos por medio de Braulio, Sinama y un enorme, incombustible y entregado Nico Bertolo. Excelente el trabajo en toda la cancha del argentino.

Ya no existía dibujo ni orden en los últimos minutos. Quedaba lo de siempre, pundonor y un poquito de orgullo que parece que todavía les escuece a nuestros jugadores. Habrá que esperar todavía algún partido para apreciar el trabajo -que tiene y mucho- del "vasco" Aguirre. De momento, el siguiente envite es el Villarreal, aspirante a campeón de la liga de los simples mortales.

Reto conseguido. Ni una palabra sobre ese señor que dice que es árbitro de fútbol, ni del penalti a Lafita nada más comenzar el encuentro, ni de la agresión de Boateng a Contini, ni el no fuera de juego de Sinama -para una vez que estaba en línea-, ni de la mala aplicación del reglamento en el penalti de Sinama, que, según reglamento, no es falta sino juego peligroso y por tanto libre indirecto, y tampoco se ha comentado la injusta expulsión de Leo Ponzio que tiene el brazo más que pegado, incrustado al cuerpo cuando la pelota le golpea. Bien Teixeira, bien.

Ficha del partido (as.com):

Getafe: Codina; Miguel Torres, Rafa, Marcano, Mané; Boateng, Casquero (Gavilán, min. 45); Pedro Ríos (Miku, min. 71), Parejo, Manu del Moral (Arizmendi, min. 80); Colunga.

Zaragoza: Leo Franco; Ponzio, Jarosik, Contini, Obradovic (Paredes, min. 22); Edmilson, Gabi; Jorge López (Braulio, min. 56), Lafita, Bertolo; Sinama Pongolle (Pinter, min. 70).

Goles: 0-1, min. 32: Bertolo. 1-1: m.49: Colunga, de penalti.

Árbitro: Teixeira Vitienes (Comité Cántabro). Mostró cartulina amarilla a Sinama Pongolle (min. 46) y Edmilson (min. 66) por parte visitante y a Miguel Torres (min. 64), Rafa (min. 90) y Marcano (min. 91) por parte local. Expulsó a Ponzio, del Zaragoza, por doble amonestación (min. 46 y 66).

Incidencias: Partido correspondiente a la décimo segunda jornada del campeonato nacional de Liga disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante cerca de 8.000 espectadores.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Real Zaragoza 1 - Sevilla 2. Sin rumbo.

En medio de la contradicción, dudando entre la entrega del partido contra el Mallorca y la vergüenza de la eliminatoria de Copa del Rey contra el Betis, se asomaban por los vomitorios los aficionados zaragocistas. Cogían asiento antes de que Muñiz Fernández pitase el inicio del Real Zaragoza-Sevilla de la tarde de hoy.

Sobre el terreno de juego José Aurelio Gay planteaba su 532, ese sistema diseñado para parar la hemorragia de goles pero con el que no hemos sido capaces de terminar ni un sólo encuentro de Liga con la portería a cero. Los sistemas no son ofensivos o defensivos por propia naturaleza sino que dependen de la intencionalidad con que se quieran jugar y plantar en la línea de tres a Edmilson, Gabi y Ponzio es una auténtica declaración de intenciones. Intención de no querer perder, ganar ya lo intentaremos otro día. Las ausencias por lesión de Ander Herrera y Jorge López dejaban huérfano de fútbol al equipo, pero existían en el banquillo jugadores de perfil similar para sustituirles, Boutahar, Bertolo o Kevin Lacruz -¿dónde anda?- serían el recambio natural para la creación. Sin embargo, la tripleta Gay-Nayim-Solana consideraron más oportuno mantener a Edmilson en el pivote y condenar a Gabi y Ponzio a intentar hacer algo frente a la fortaleza defensiva del Sevilla.

El Sevilla de Gregorio Manzano decidió romper los esquemas zaragocistas regalándole el balón al contrario. A ver qué sois capaces de hacer, debió de pensar "el profesor" Manzano. En esta tesitura, la estrategia en ataque maña se basó en lanzar balones contra la defensa sevillista para tratar de aprovechar algún balón rechazado. ¿Por qué lo hacen si no saben?, se preguntaban a los aficionados cada vez que veían a Gabi o Ponzio conduciendo la pelota hasta el área para buscar pases a los delanteros, en lugar de ensayar el disparo desde la frontal que es algo en lo que ambos destacan. Pero hay tantas cosas que los aficionados no entendemos que esto tampoco es algo que nos quite el sueño. En el último año hemos visto de todo en la Romareda y nuestra capacidad de sorpresa e incluso la de indignación andan bajo mínimos.

Sin remate arriba, el Real Zaragoza continuaba mareando la pelota, hasta que Kanouté robó un balón en la medular a Edmilson y pasó a Luis Fabiano que se fue hacia la puerta de Doblas mientras Lanzaro se paraba pidiendo un inexistente fuera de juego. Toni Doblas falla al no tapar correctamente su palo y el palo es para los que estábamos asistiendo a ese ejercicio de impotencia que fue hoy el Real Zaragoza.

Toni Doblas, con problemas musculares que le impiden sacar de puerta, está mostrándose excesivamente inseguro en los últimos encuentros. Contando con dos porteros de garantías para la titularidad, tal vez sería el momento de recuperar a Leo Franco, pero parece que el argentino no está en la lista de jugadores utilizables para el entrenador -o entrenadores, o triunvirato, o pareja, o lo que sea... -.

En el descanso, salieron de la partida Ponzio y Lanzaro para dar entrada a Marco Pérez y Bertolo. El esquema se recompuso en un 442. Se revolucionó el juego y ahí el Real Zaragoza es donde luce, en mitad del desconcierto, cuando el partido se convierte en un correcalles es donde los chicos del león sacan la poquita rasmia que tienen, cuando el público les grita y les exige es cuando reaccionan. A la desesperada. Desgraciadamente no todos los días te pitan un penalti en el tiempo añadido y el cabezazo de Nico Bertolo con el que se conseguía el empate momentáneo no fue suficiente.

Tampoco sirvió que el árbitro ignorase el juego al límite de la legalidad de Contini -penalti incluido- y que sí que tuviese las gafas puestas para expulsar a Fernando Navarro en el minuto 72. Contra diez al Zaragoza le comió la ansiedad por conseguir los tres puntos. Boutahar fue el último cambio, por Contini, pasando Edmilson al centro de la defensa, pero ni los minutos de fútbol del holandés ni la bulliciosidad de Bertolo, ni el quiero y no puedo de Braulio y Marco Pérez fueron suficientes.

Lo que nadie esperaba esta tarde era lo que pasó en el último minuto de partido, la estupidez de control que realiza Jiri Jarosik. Un jugador de su veteranía jamás debería permitirse esa frivolidad de sacar el balón controlado de tacón cuando eres el último jugador y te presiona un delantero internacional como Álvaro Negredo. Jarosik trató de enmendar su error colocándose de delantero centro en los últimos segundos. Nada. 1-2 y adiós a la oportunidad de sumar.

El Sevilla esperó y se llevó tres puntos. ¿Merecidos? por supuesto, supieron leer el partido mejor que los jugadores y los técnicos del Real Zaragoza. Se agazaparon y confiaron en la gran calidad de sus jugadores arriba mientras el rival nadaba para ahogarse en la orilla.

Así está el Real Zaragoza ahora mismo, ahogado, tocado y hundido. Con motines a bordo -¿qué pasa con Edmilson y Ponzio?- y con la afición, con el zaragocismo, preguntándose eso que cantaba la trianera Remedios Amaya: "¿Quién maneja mi barca?".

Ficha del partido (as.com):

R. Zaragoza: Doblas; Diogo, Jarosik, Lanzaro (Marco Pérez, min.46), Contini (Boutahar, min.85), Obradovic; Ponzio (Bertolo, min.46), Edmilson, Gabi; Lafita y Braulio.

Sevilla C.F.: Javi Varas; Dabo, Martín Cáceres, Alexis, Fernando Navarro; Perotti, Zokora, Renato (Negredo, min.65), Capel (Alfaro, min.40); Kanouté y Luis Fabiano (Konko, min.75).

Goles: 0-1. min.29. Luis Fabiano; 1-1. min.54 Bertolo; 1-2. min.91. Negredo.

Árbitro: Muñiz Fernández, del C. Asturiano. Expulsó con tarjeta roja directa al sevillista Fernando Navarro (min.72). Amonestó a los locales Contini, Diogo, Obradovic y Braulio y a los visitantes Alexis, Luis Fabiano, Javi Varas y Kanouté.

Incidencias: partido correspondiente a la undécima jornada de liga disputado en el estadio La Romareda de Zaragoza ante unos 20.000 espectadores.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Copa de S.M. el Rey 2010-2011. Eliminados

Qué bonita fue la primera victoria. Aquella noche en Heliópolis a la sombra de las palmeras. Gay con sus cinco defensas. Pepe Mel con su Emana venga a correr. Porque hay que ver cómo correr estos chicos de Segunda División. Corren por la derecha, corren por la izquierda, corren por el centro. Y encima llevan el balón pegado a los pies. Aquel día ganamos de penalty, lo marcó Gabi, cómo no.

Normalmente, cuando en una eliminatoria, de Copa, a doble partido, contra un equipo de inferior categoría, tienes la suerte de conseguir un resultado positivo en campo visitante y el partido de vuelta es en tu feudo, habitualmente cuando estas circunstancias convergen, quiere decir que tienes grades posibilidades de pasar al siguiente nivel. Si además ese equipo está en pleno proceso de alzamiento psicológico porque los resultados empiezan a ser positivos, la lógica indica que el partido de vuelta, del minuto 90 al 180, deben ser una fiesta de reconciliación entre los elementos sociales de un club de fútbol. A saber: jugadores, cuerpo técnico, aficionados y directiva. En el caso del Real Zaragoza, la comunión con el último de esa lista parece ya imposible, pero los otros tres deberían haber vivido hoy una noche de satisfacción.

Pero ya sabemos de sobras que lo de este equipo no es la lógica. Si Freud se reencarnase pediría hacerlo en la maternidad del Miguel Servet.

¿Qué se puede decir de la pantomima que hemos vivido hoy en la Romareda?. Que se estrenaba Boutahar, que salía Edmilson pero en lugar de en la defensa se ha puesto por delante de ella, que no sabemos por qué hoy hemos jugado 442, con defensa adelantada y en línea, que Diogo y Ponzio han hecho por momentos el ridículo intentando frenar a los extremos del Betis, que Rubén Castro parecía Messi, que Pepe Mel ha tirado de cantera y Gay de Pínter. No hay ninguna razón que explique porque el equipo no ha salido a dormir el partido y cerrar atrás por encima de todas las cosas para tratar de mantener viva la única ilusión que nos quedaba a los aficionados.

Está bien consolarse pensando que la Copa es un estorbo, pero lo cierto es que una parte de nuestra historia que nos duele muy dentro cada vez que nos la niegan. Hoy nos la han negado unos jugadores completamente pasivos y desconcertados y un cuerpo técnico inepto, incapaz de ofrecer variantes tácticas solventes.

El circo empezó pronto, cuando todos creíamos que Iturralde González había pitado una falta a nuestro favor en el medio campo bético. Craso error. Que la grada dude es comprensible, que los jugadores no tengan la tensión suficiente para estar atentos en esa jugada es imperdonable, que de un sólo pase un jugador se quede solo a la espalda de Doblas es improbable y que Contini puntee el balón en línea de gol es surrealista.

Gay le enseñó la pizarra a Gabi en el cambio de Ander por lesión. El técnico madrileño debe de ser de los que nadie quiere de compañero en el Pictionary. Empató Jarosik de cabeza, pero antes del descanso Rubén Castro se llevó la recompensa justa por su juego. 1-2. Fuera de la Copa en 45 minutos.

El Betis con un equipo donde reservó jugadores, movió a su antojo lo que quedaba de encuentro. El Real Zaragoza sólo ensayó los disparos desde lejos pero Casto seguro que para el domingo no tiene que cambiarse de guantes, los tiene a estrenar. Daba igual Braulio y Lafita que Braulio, Marco Pérez y Lafita. En los últimos minutos intentamos tirar de orgullo, pero para tener orgullo hay que tener dignidad y la actitud del equipo esta noche ha sido totalmente indigna. Indigna del Real Zaragoza. Ni la media decena de saques de esquina jaleados con fuerza por los aficionados han valido para equilibrar la contienda. Un solo gol hacía falta para cambiar frustración por ilusión. Imposible. El concepto como pollos sin cabeza es el que más se ajusta a lo que se ha visto hoy en el Municipal.

Se acabó. Adiós un año más. Y van cuatro consecutivos.

Ficha del partido (as.com):

R. Zaragoza: Doblas; Diogo, Jarosik, Edmilson (Pinter, min.62), Contini, Ponzio; Bertolo, Gabi, Boutahar (Marco Pérez, min.76); Ander Herrera (Lafita, min.31) y Braulio.

R. Betis: Casto; Miguel Lopes, Belenguer, Dorado, Nacho; Israel (Juande, min.86), Iriney, Arzu, Salva Sevilla (Beñat, min.70); Rubén Castro y Jorge Molina (Ezequiel, min.78).

Goles: 0-1. min.12. Contini (propia puerta); 1-1. min.15. Jarosik; 1-2. min.36. Rubén Castro;

Árbitro: Iturralde González, del C. Vasco. Amonestó con tarjeta amarilla a Ponzio y Contini, del Real Zaragoza, y a Belenguer, del Real Betis.

Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 11.000 espectadores.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Real Zaragoza 3 - Real Mallorca 2. No diga fútbol, diga sufrimiento.

Décima jornada del campeonato del Liga y la Romareda se desperezaba en mitad de una tarde gris, fría y desapacible de noviembre. Mientras Fernando Alonso jugaba su primer match ball para ser campeón en Brasil, el Real Zaragoza intentaba ganar el primer juego de este segundo set.

Su rival el Real Mallorca entrenado por Michael Laudrup, un tipo elegante donde los haya y parte de ese altar de idolillos con borceguíes que tenemos todos los aficionados al fútbol que crecimos con Espinete y Don Pimpón. Sus equipos no tienen su atractivo pero sí la plasticidad y solidaridad que mostraba él en su juego. El Mallorca no es un equipo bonito, es un buen conjunto, con jugadores cuya mejor virtud es la velocidad y la verticalidad. Si a eso le empastas una línea defensiva contundente -incluso dura a veces- y un portero como Aouate, consigues que un club metido en un proceso de concurso de acreedores, retirado de la competición europea por deudas y con unos dirigentes de ida y vuelta habituales de los juzgados, se convierta en uno de los oponentes más complicados de la competición.

Este verano, Webó, se quejaba que en los cuatro años que llevaba jugando para el equipo balear no había recibido su sueldo, su ficha, ni una sola vez a tiempo. Bueno, si no tiene sitio en el Mallorca siempre puede pedir que le hagan una prueba para jugar de ala-pívot en el Vive Menorca, porque está claro que sabe jugarla con la mano. Ciertamente, más bien con el antebrazo que es la parte de su extremidad superior izquierda con la que se ha colocado el balón para fusilar las redes defendidas por Toni Doblas en el minuto 19.

El pesimismo inundaba de nuevo el ánimo zaragocista. Otra vez igual. Hasta entonces el esquema en periodo de ajuste de José Aurelio Gay estaba siendo efectivo para dominar el tempo del partido. La entrada de Ander Herrera por Adam Pintér en la medular pretendía ser la clave para que la iniciativa del balón fuese del Real Zaragoza. Sin embargo, las transiciones rápidas y largas de balón buscando el área contraria lo antes posible hacen de la joven perla canterana un elemento prescindible. Cuando tiene la pelota tiene calidad y le gusta inventar, intentar cosas diferentes, pero con la misma efectividad que un cuchillo de plastilina.

Nos fuimos al descanso con las orejas rozando los hombros, contrariados con nosotros mismos y cabreados con el árbitro. La verdad es que en la reanudación, por el oeste se veían abrirse las nubes y aparecían los ámbares del anochecer pintando el cielo. Pase suavecito y con muy malas intenciones, como a él le gusta, de Ander Herrera para Braulio -una pena que no haya cerrado su gran actuación con un gol- que se encontró con tres señores de camiseta roja y pantalón negro cercándole, media vuelta del canario que rozó el balón lo suficiente para que el oportunismo encarnado en Ángel Lafita equilibrase el marcador. Entre tanto, la defensa Jarosik, Lanzaro, Contini, Diogo y Obradovic -que había sustituido a Ponzio que se fue a visitar al señor Roca-, anduvo jugando al despiste entre ellos, perdiendo el dibujo constantemente ante las entradas por banda de Pereira y Nsue. Fue precisamente el primero de ellos quien colocó de nuevo soga sobre el cuello del zaragocismo. Galopada en solitario dejando en evidencia las carencias de Carlos Diogo y tiro cruzado desde la izquierda para dejar a Toni Doblas sin tiempo de reacción. Ya estábamos otra vez con los pies rozando el borde del cadalso. A punto de caer. El final de esta película ya lo hemos visto demasiadas veces.

En circunstancias normales, la crónica habría terminado aquí, entre lamentaciones por la nueva derrota y mordiscos en la lengua para no sobrepasar los límites de la buena educación. Pero, de repente, se sumó a la partida el "señalado y acusado" Nico Bertolo que, al igual que ocurrió en Valencia, salía sustituyendo a un defensa -Lanzaro- y recomponiendo el sistema en un 442. El argentino decidió correr todo lo que el resto de sus compañeros ya no podían. Gabi y Jorge López se encontraban desfondados por el esfuerzo que conlleva tener que recuperar constantemente la posición por las pérdidas de balón en el medio campo, a la vez que se esforzaban en que los balones llegasen hasta la línea de vanguardia. Y además de correr, Bertolo tiró a puerta, y no sólo tiró a puerta sino que fue entre los tres palos, y no sólo eso sino que su disparo hizo que Aoute volviese a doblar el riñón para rescatar el esférico del fondo de la portería mallorquinista. 2-2, partido nuevo pero escasos diez minutos para pensar que pudiese pasar algo más por mucho que Marco Pérez hubiese entrado por Lafita en busca del gol perdido. De hecho, el sentimiento era de temor por perder el punto que tanto había costado conseguir.

Ya se iban llenando las escaleras de gente hacia la salida del estadio y un silencio espeso y casi molesto se instaló en la grada cuando cronómetro del marcador se apagó. Normalmente no tenemos motivos para darle la razón a Gay, pero hoy sí, hoy tiene razón, este equipo, el Real Zaragoza, nunca se rinde y cuando el reloj ya ni siquiera era parte del partido una jugada a cámara lenta por la banda derecha zaragocista, mientras estábamos más pendientes de que el trencilla señalase el final del encuentro que de otra cosa, el balón llegó a los pies de Gabi y de ahí a las manos de Martí -éstas sí que las vio el trío arbitral a diferencia de las de Ramis-. Puede que el árbitro tardase aproximadamente dos segundos a señalar el punto de penalti. Para los zaragocistas fue una eternidad. Igual de eternos que los tres minutos que tardó el CAPITÁN, Don Gabriel Fernández Arenas, ese señor que luce orgulloso la cuatribarrada en su brazo, en lanzar allá donde Dudu Aoute era incapaz de llegar.

Podríamos decir que no hemos llorado pero mentiríamos y a nosotros no nos gusta mentir. Todavía nos tiemblas las piernas y el aire aun no pasa bien por la garganta. Primera victoria de la temporada y como ha dicho alguien por ahí: gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, Dios por hacerme del Real Zaragoza.

Nos vemos el miércoles en el mismo sitio, en el mismo lugar, en la vieja Romareda primera línea de fuego. Como siempre y sufriendo como nunca.

Ficha del partido (as.com):

R. Zaragoza: Doblas; Diogo, Lanzaro (Bertolo, min.68), Jarosik, Contini, Ponzio (Obradovic, min.46); Jorge López, Gabi, Ander Herrera; Lafita (Marco Pérez, min.78) y Braulio.

R. Mallorca: Aouate; Cendrós, Nunes, Ramis, Ayoze; Joao Víctor; Nsue, Martí, De Guzmán (Tejera, min.79), Pereira; y Webó.

Goles: 0-1. min. 19. Webó; 1-1. min.57. Lafita; 1-2. min.61. Pereira; 2-2. min.79. Bertolo; 3-2. min.94. Gabi, de penalti.

Arbitro: Paradas Romero, del C. Andaluz. Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Lanzaro, Diogo y Bertolo y a los visitantes Joao Víctor, Pereira, Webó, Cendrós, Tejera y De Guzmán.
Incidencias: partido correspondiente a la décima jornada de liga disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 21.000 espectadores.

domingo, 31 de octubre de 2010

Valencia C.F. 1-1 Real Zaragoza. SE ABREN LAS NUBES Y RESULTA QUE HABÍA SOL

Un par de cocacolas, una bolsa de patatas, corre que ya empieza, ¡gol!, ¡ha sido gol!, ¿no ha pitado fuera de juego?, ¡no!. Golazo de Lanzaro. ¿En serio? que sí, que sí, que ha sido gol. Llegan los rezagados, que hemos marcado, ¿ya?, sí, Lanzaro. ¿En serio? que ya te he dicho que sí. Después de más de una década sin ganar en la Comunidad Valenciana ni un solo partido de los jugados en Primera División, un inicio así le saca la sonrisa a cualquiera.

Alegría y alboroto. Más alegría y más alboroto al ver como el 5-3-2 no es necesariamente un esquema que nos encierre atrás. El centro de campo con Gabi, Jorge López y Pinter ha impedido a Ever Banega y Mehmet Topal crear juego pero, sin duda lo mejor, es que hoy el riojano estaba con ganas de jugar, de romper las líneas enemigas con pases medidos. Y arriba ha encontrado buenos aliados con Braulio, un batallador del área y el "Lince" -se lo va ganando poco a poco- Lafita, quien es mucho más incisivo jugando en la media punta que en el extremo.

El objetivo planteado por Gay al equipo en estos momentos es evitar que nos marquen goles como quien le echa pan a los patos y el Real Zaragoza lo está consiguiendo. Los tres centrales, en este caso Jarosik, Contini y Lanzaro, crean una barrera difícil de superar, más cuando entre ellos se engarza uno de los dos pivotes, hoy era Pinter quien cumplía esa labor. De esta manera, los laterales, Ponzio y Diogo, son más libres para ayudar en la elaboración, sumarse al contragolpe y atar las posibilidades de los laterales contrarios que ya no tienen tan fácil romper la jerarquía defensiva del Zaragoza. Claro, todo esto dentro de la relatividad que supone comparar lo anterior con lo actual, teniendo en cuenta que el equipo todavía anda buscándose a sí mismo. Parece que ya se va reconociendo.

Maldita mala suerte que Lanzaro tuviese tanto hambre de gol hoy. En el minuto 44, entre Doblas y Lanzaro, Lanzaro y Doblas, no se han entendido y el italiano ha rematado a gol un balón colgado por los valencianista en el área zaragocista. La tontería del día. Hasta ahí se había contenido bien el peligro que Aduriz, Mata y Pablo Hernández son capaces de crear a cualquier equipo. Irse al descanso con un empate cuando las ocasiones a tu favor se han sucedido te contraría, pero lejos de ser un condicionante que a los jugadores del Real Zaragoza les hiciese bajar los brazos, se ha convertido en una jugada más del partido, algo que no les ha hecho perder la concentración ni el ánimo. Cambio de actitud, sin duda.

Introdujo José Aurelio Gay a Ander Herrera en sustitución de Pinter para la reanudación. La joven joya de la cantera no está teniendo actuaciones muy notables ultimamente, más bien desacertadas. Debió pensar Delgado Ferreiro que para que no se desdibujase más sobre el terreno de juego era mejor que no continuase jugando. Roja directa. Y si alguien sabe por qué que nos lo explique. Desde luego, nosotros, después de ver una y otra vez la repetición desconocemos los argumentos del colegiado. Porque sí puede ser una buena razón, que debe de ser la misma que aplicaron los linieres para pitar sendos fueras de juegos, inexistentes, a Braulio cuando se queda con opción clarísima de gol frente a Moyá. Uno en la primera parte, otro en la segunda, y un extraño corner que acabó en nada porque el arbitro pitó. ¿El qué? ni idea. ¿Y la agresión a Gabi? pues lo de siempre.

En superioridad, el Valencia con Soldado, Aduriz y Joaquín, se lanzó arriba a por el partido. Por suerte el Real Zaragoza seguía con los tacos sobre el césped de Mestalla. Reconvertidos a un 4-4-1, con Edmilson sustituyendo a Contini, que amenazaba con dejar con 9 al equipo, la ausencia de Ander no se acusó, incluso en velocidad y al contragolpe consiguieron rondar la primera victoria de la temporada. Aguantó bien Lanzaro las provocaciones y bajadas de tensión de Aduriz y Soldado.

Finalmente, el 1-1 en el marcador, ha provocado el enfado de la grada de Mestalla y que los zaragocistas nos mordiesemos el labio con fastidio. Lástima. Casi. Ha estado cerca.

Empieza a escampar y aunque para nosotros allí sólo exista el diluvio, tal vez el sol venga de Mallorca.

Ficha del partido (as.com):

Valencia: Moyà, Miguel, David Navarro, Ricardo Costa, Mathieu, Topal, Banega (Manuel Fernandes, m.76), Pablo (Joaquín, m.61), Mata, Vicente (Soldado, m.68) y Aduriz.

Zaragoza: Toni Doblas, Diogo, Lanzaro, Jarosik, Contini (Edmilson, m.70), Ponzio, Jorge López, Pinter (Ander Herrera, m.45), Gabi, Lafita (Bertolo, m.76) y Braulio.

Goles: 0-1, m.3: Lanzaro. 1-1, m.44: Lanzaro en propia puerta.

Árbitro: Delgado Ferreiro (colegio vasco). Amonestó por el Valencia a Banega, Aduriz y David Navarro y por el Zaragoza a Contini y Gaby. Expulsó con roja directa a Ander Herrera (m.68)

Incidencias: Partido de la novena jornada de la Liga española de primera división disputado en el campo de Mestalla ante 40.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.

domingo, 24 de octubre de 2010

Real Zaragoza 0 - 2 F.C Barcelona. Pues tampoco fue para tanto

Qué bonitos son estos partidos para el aficionado. Todo. Desde el lunes hasta el día del encuentro. Cabreos, piques, la emoción de esa vocecilla interior que te dice muy bajito, muy bajito: "y si..." y te pone mariposas en el estómago, acompañadas de una media sonrisa tontorrona pensando en la posibilidad de lo que verbalizas imposible.

Vas un poquito antes al campo, sientes esa pequeña cuota de vergüenza ajena viendo a los tuyos, a tus vecinos, compañeros de trabajo, amigos de la infancia, padres con niños que juegan en el parque de tu barrio, esperando con ansia y éxtasis la llegada del equipo rival. Y todo eso por más que lleves toda la semana pensando en que no vas a sufrir, que vas a obviar ilusionarte, que es más complicado que nunca, al final, te enciende el orgullo, olfateas los recuerdos ya lejanos y pasas la mano por frente sacando de tu cabeza lo que imaginas del futuro. Empieza el partido.

Orden y prietas las filas era la consigna zaragocista. Para frenar el potencial ofensivo del F.C Barcelona, José Aurelio Gay -e imaginamos que su staff técnico con él- idearon una línea de cinco atrás -quizás demasiado atrás-, incluyendo a Lanzaro junto a los titulares Jarosik y Contini. Obradovic y Diogo cerraban los laterales, o intentaban cerrarlos, ya que parar por un lado a Alves y Pedrito y por el otro a Iniesta es casi una utopía para cualquier defensa media de cualquier campeonato europeo, más aun para la del colista de la BBVA. Y sin embargo, ahí iban pasando los minutos y nada. Doblas se mostraba seguro y la grada con él.

Incluso, la sorprendente por inédita entrada de Braulio como delantero de referencia, hizo a nuestro Real Zaragoza más incisivo. Es curiosa la relatividad de la realidad, ¿más incisivo?, por supuesto, hasta hoy comíamos sin dientes. Qué pena, no haber sabido fabricar más fútbol, tener más fluidez en el pase, la seguridad de saber dónde estará el compañero, qué lastima no ser más ágil organizando el contragolpe, en definitiva, vaya chasco que no funcionen mejor todas esas cosas que dependen del entrenamiento diario y no de lo que la genética repartió a cada uno. O no se explica o no se enteran, la cosa es que no se entienden.

Igual que Lanzaro, Matteo Contini y Jiri Jarosik, no deberieron de comprender muy bien entresemana que cuando un jugador del equipo rival lleva el balón y otro pasa por su espalda dando las buenas tardes, no es necesario que vayan los tres juntos a por el señor que lleva el balón. Debió de haber una interferencia de comunicaciones similar a la que no le permitió llegar el mensaje a Ander Herrera que decía: "Cuidado con perder balones en el centro de campo". Y entonces llegó Messi. 0-1 y un poquito menos de ganas de estar allí sentado.

Pero como todo es relativo, de la seguridad de la goleada y la humillación a la realidad del 0-1 te hace ver la segunda parte de otra manera, con optimismo. Venga, que hoy igual empatamos. Lo pensamos todos menos Ponzio, que en el minuto dos de la segunda parte decidió jugar a "mosca" con Dani Alves, que se derrumbó cual muñeco de trapo tiroteado. Roja y a la calle, el tercer expulsado en tres partidos consecutivos, curioso en un equipo con tan poca intensidad como el Real Zaragoza. Por lo menos el duelo a tarjetas lo ganamos, cinco amarillas a una y dos rojas. Gracias, Pérez Lasa, nunca lo olvidaremos.

Y ahí se plantó el Real Zaragoza, ante el Barça hexacampeón, con 45 minutos por delante y un jugador menos para echar el cerrojo. Dicen que el Barça no quiso correr, que jugó en punto muerto con la inercia de su calidad. Puede ser. O también puede ser que los ciclos, por propia definición, suban y bajen, que con el tiempo se pierda brillantez y queden los resultados. E incluso puede ser que por fin nos hayamos dado cuenta de que el fabuloso Barcelona de Josep Guardiola -el que mea colonia- normalmente juega contra otro equipo, que mejor o peor trata de defender sus intereses. Y el Real Zaragoza lo intento, timidamente, casi candidamente, pero lo intentó, y si el resto de las jornadas que quedan de liga lo intetasen con el mismo ímpetu que ayer tal vez, y sólo tal vez, encontrásemos algo de luz, una pequeña esperanza a la que agarrarnos. Y entonces llegó Messi. Rebote, rebote, rebote, adiós. Gol al más puro estilo zaragocista.

Justo antes del segundo gol, Gay quiso intentarlo. Remodeló al equipo dejando una defensa de cuatro, introduciendo a Jorge López por Contini para darle algo de juego al centro de campo, donde Gabi no daba a basto, y en punta incluyó a Marco Pérez, saliendo del partido Ander que todavía no había entrado en él. El siguiente cambio fue Boutahar por el minimo Lafita que sigue maullando por el césped. Incomprensible que Boutahar siga sin ser titular y ni siquiera sea el primer cambio.

Así se fue acabando, terminando otro Real Zaragoza-F.C. Barcelona, con la sensación de que tampoco fue para tanto. No fue para tanto ni el juego del Barça, ni la entrega del Real Zaragoza, ni el ruido en la grada, ni el escándalo arbitral. Con el pensamiento de que lo único exagerado que hubo fue la ovación a Iniesta y la certeza de que ya nada es relativamente como antes.

La semana que viene nos espera la maldición de levante. Hasta la próxima victoria.

Ficha del partido (as.com):

0 - Zaragoza: Doblas; Diogo, Jarosik, Lanzaro, Contini (Jorge López, min.61), Obradovic; Gabi, Ponzio, Ander Herrera (Marco Pérez, min.61); Braulio y Lafita (Boutahar, min.76).

2 - Barcelona: Valdés; Puyol, Piqué, Abidal; Alves, Busquets(Mascherano, min.87), Keita, Messi; Pedro (Bojan, min.73), Villa e Iniesta (Thiago, min.71).

Goles: 0-1. min.42. Messi; 0-2. min.66. Messi.

Árbitro: Pérez Lasa, del Comité Vasco. Expulsó, con tarjeta roja directa al zaragocista Ponzio (min.47) y al segundo entrenador, Nayim (min.85). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Lanzaro, Gabi, Lafita, Braulio y Ponzio y al visitante Piqué.

Incidencias: partido correspondiente a la octava jornada de liga disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 26.000 espectadores

lunes, 18 de octubre de 2010

Ath. Club de Bilbao 2 - Real Zaragoza 1. La crónica de lo que nunca fue

En el minuto 23, Llorente, remató de cabeza para marcar el segundo de los bilbaínos.

Justo antes del pitido final, el canario Braulio, consiguió el gol de la honra para los blanquillos que, desde el 52, jugaron con diez por la expulsión de Adam Pintér.

Felicitar a Toquero y Susaeta por el estupendo partido que realizaron ayer, es simple destacar cuando no se tiene rival, cuando el partido se asemeja a una pachanga veraniga. El problema es que ayer soplaba un cierzo del carajo y ya hemos sacado la bufanda y los guantes. El Real Zaragoza todavían no se ha atado ni las botas. Tenemos incluso la duda de que sepan hacer la lazada.

Y hasta aquí, ya está, ni queremos ni podemos decir más. Esta es la crónica de lo nunca fue, de un equipo que no es, de un partido que no existió.

Ficha del partido (as.com):

Athletic Club: Iraizoz; Iraola, San José, Ustaritz, Koikili; Susaeta, Gurpegui, Javi Martínez, Muniain (Gabilondo, min.80); Toquero (Ibai Gómez, min.66; Igor Martínez, min.71) y Llorente.

Real Zaragoza: Doblas; Diogo, Lanzaro, Contini, Ponzio; Pinter; Braulio, Gabi, Ander Herrera (Boutahar, min.62), Bertolo (Marco Pérez, min.71); y Sinama Pongolle (Jorge López, min.82).

Goles: 1-0, min.11: Iraola. 2-0, min.23: Llorente. 2-1, min.94: Braulio.

Arbitro: Ramírez Domínguez (Comité Andaluz). Expulsó a Pinter, en el minuto 52, por doble tarjeta amarilla. Además, mostró tarjeta amarilla a los locales Susaeta, Ustaritz, San José, y a los visitantes Ponzio, Diogo, Sinama Pongolle y Braulio.

domingo, 3 de octubre de 2010

Real Zaragoza 2 - Real Sporting de Gijón 2. Entre tinieblas.

El Real Zaragoza, ahora mismo, es como esas desapacibles mañanas de noviembre, entre el cierzo y las nubes que pasan rápido soltando gotas frías de lluvia. Esas en las que sólo deseas llegas lo antes posible a algún lugar para relajar los hombros y quitarte el frío de las orejas. Y de repente, cuando más te ha cuajado el frío y más indiferente estás del mundo, notas un pequeño golpe de calor, un rayo de sol pasajero que roza tu cara enrojecida. Días de borrasca, víspera de resplandores que cantaban Héroes del Silencio.

Silencio rabioso el que pidió Sinama a la grada cuando -por fin- encontró la fortuna del gol, ese tesoro escondido que tanto le cuesta encontrar a este Real Zaragoza. Nos tocó asentarnos al final del río donde ya le han sacado toda las pepitas de oro al cauce y sólo quedan sedimentos de estío. Y sin embargo, ese barro secado al sol puede sacar buenos adobes para la construcción. A falta de riqueza tenemos obreros, gente como Gabi que luchó hasta el último minuto sin desfallecer, sin mirar ni una sola vez al suelo. Él es el capitán.

Ayer el guionista del partido estaba inspirado. Durante media hora, permitió que los zaragocistas llevasen el peso del encuentro, creasen fútbol, atacasen una y otra vez, por las bandas, por el centro, en pase largo, en pase corto, pero les negó de manera cruel la posibilidad de tirar entre los tres palos. Demasiado tranquilo vivió la primera parte Juan Pablo para lo que la lógica dice que debería haber sido, pero no debemos olvidar que la lógica no existe a este lado de la acequia. Para poner más tensión en la ya de por sí frenopática grada de la Romareda, un segundo de relajación que se tomaron Nico Bertolo "El recuperado" e Ivan Obradovic, sirvió para que la estirada de Toni Doblas fuese inútil ante el tiro de Lora que fue desviado por la pantorrilla del serbio hasta su destino fatal. Subida de tensión -en todas las acepciones de la palabra- en la grada y al descanso sin descanso.

Aquí nuestra crónica continúa en el minuto dos de la segunda parte. ¿Qué ha pasado?. Penalti y roja a Jarosik. ¿Qué?. Nubes negras y mañana buena rosada sobre los campos de Zaragoza. ¿Qué hacemos? si ya ni la voz te sale para gritar. La idea era ir a por el partido, Gay hizo su declaración de intenciones quitando a Obradovic, introduciendo a Ponzio de falso lateral y acompañando arriba a Pongolle de Braulio, esa era la idea. La realidad que escribió el maldito guionista fue que antes de echar a andar tan brillante plan, el equipo maño se quedase con un jugador menos, con la defensa desarmada y la derrota encajada como un puñetazo en el estómago.

El Sporting cuenta con mucha velocidad para salir al contra ataque y eso no es bueno para la retaguardia zaragocista. Del mismo modo que no lo era la guarnecida defensa de los gijonenses para la escasa efectividad maña.

Lo que no esperaba el autor es que los personajes se le rebelasen. Quién iba a imaginar que Ponzio, Contini y Diogo iban a crecer varios centímetros para tapar el hueco del ausente. Se le volaron las hojas por la ventana al creador de tan magnífica tragicomedia en el mismo momento que Gabi, Ander, Bertolo y Braulio decidieron que no era un día para perder. Y las musas se vistieron de flamenco y bailaron rumbas al ritmo que marcaba Toni Doblas en su feudo. De aquí no pasan más. Sin argumentos se quedó su pluma cuando Sinama Pongolle rompió las reglas del juego marcando dos goles, uno con la derecha y otro con la izquierda. Pero al malévolo artista le quedaba un as en la manga, Jorge López, quien llevaba escalera de color y se la jugó para unirse a la rebelión, igual que lo hizo Marco Pérez.

Exhautos, agotados, perdiendo las medias, así terminaron los mañicos del león en su pelea contra su propia mediocridad. Diez que valieron por once, pero once que no valen una victoria. Y te da por pensar, si dando hasta lo que no tenemos no fuimos más allá del empate, qué futuro nos espera dentro de quince días en la Catedral, qué será de nosotros dentro de veintiuno frente al Barça, qué redención esperamos encontrar en el campo del líder, si nunca nos sentó bien el aire de levante. Será lo que tenga que ser, lo importante es que nosotros no dejemos de ser lo que somos.

Ficha del partido (as.com):

Real Zaragoza: Toni Doblas; Diogo, Jarosik, Contini, Obradovic (Braulio, min.46); Ponzio, Gabi; Lafita (Jorge López, min.69), Ánder Herrera, Bertolo; y Sinama Pongolle (Marco Pérez, min.75).

Sporting de Gijón: Juan Pablo; Lora, Botía (Jorge, min.59), Gregory, José Ángel, Rivera (Matabuena, min.75), Eguren, Ayoze, De las Cuevas (Bilic, min.70), Diego Castro y David Barral.

Goles: 0-1. Min.33: Obradovic en propia puerta; 0-2. Min.47: Diego Castro de penalti; 1-2. Min.57: Sinama Pongolle; 2-2. Min.61: Sinama Pongolle.

Árbitro: Ayza Gámez, del Colegio Valenciano. Amonestó con cartulina amarilla por el Real Zaragoza a Diogo y Ánder Herrera y por el Sporting de Gijón a Botía, José Ángel y Juan Pablo. Expulsó con tarjeta roja directa a Jarosik en el minuto 47.

Incidencias: Partido correspondiente a la sexta jornada de la Liga de Primera División celebrado en el estadio de La Romareda, de Zaragoza, ante unos 22.000 espectadores con buena temperatura y viento y terreno de juego en buen estado.

La Boba de Nico v2.0 - Octubre de 2007 © Srs. Ló-Sánchez